"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca".
Jorge Luis Borges

sábado, 29 de julio de 2017

"Nuestra casa en el árbol" L. Vélez





Lea Vélez
"Nuestra casa en el árbol"
Ed. Destino




Tras la muerte de su marido, Ana decide que la vida de la ciudad, las mil extraescolares de los niños, los problemas educativos, los infinitos deberes repetitivos y la dislexia galopante de su hijo mayor son demasiado para ella. No puede más. No tiene tiempo para vivir y estar con sus hijos, no comulga con el tipo de enseñanza a la que son sometidos, no está de acuerdo con que los niños de hoy en día no tengan voz y voto en su propia vida.

 Entendiendo que ella es la mejor “profesora de extraescolar” para sus hijos, decide romper con todo. Ana escapa de un mundo derruido y lleno de dolor, vende todas sus posesiones en Madrid y se marcha a vivir a Inglaterra, al hostal inglés que ha heredado tras la muerte de su marido.


Allí, en Hamble-le-Rice, un bucólico pueblo de pedernal junto a la desembocadura del río Hamble, Ana crea un mundo de humor, un entorno irreverente y liberal, en una antigua escuela de carpintería situada en el borde mismo del agua.

Sus hijos, Michael, Richard y María, gracias a la vida en plena libertad, extraerán de sus aventuras y experiencias personales sus propias vocaciones y destinos, demostrando que la excelencia puede alcanzarse. La mágica historia de unos niños normales que encuentran el espacio y la libertad vital para poder llegar a ser quienes ellos decidan. 
Al principio cuesta un poco creer como unos niños tan pequeños son tan maduros, reflexivos, responsables, etc. aunque los califiquen como altas capacidades.  Pero una vez te adentras en la historia vas disfrutando  de esa familia,  de los demás personajes,   del sentido del humor, de los momentos más emotivos, las conversaciones entre la madre  y los niños y, en general, de la trama de la novela.

miércoles, 26 de julio de 2017

Día de los abuelos

Hoy es el día de los abuelos coincidiendo con la festividad de san Joaquín y santa Ana.
PALABRA DE SAL
(Mónica Collado Cañas)
"El abuelo Juan era nuestro único abuelo vivo. Forzaba un trato rudo e impertinente con los extraños, porque creía que era un derecho de su vejez. Su vida, decía él, había sido muy dura como para morirse sin haber sacado los pies del plato alguna vez. Para nosotros guardaba todas las delicias de un alma sufrida y generosa, que había aprendido lo mejor de la existencia, a pesar de sus amarguras. Nos defendía siempre de las regañinas de nuestros padres y nos recogía de los castigos y los enfados con sus manos firmes y curtidas. «Quien bien te quiere te hará llorar, y quien mal, reír y cantar. No he oído cosa más tonta en mi vida. Quien te quiera siempre tiene que procurar que rías y cantes y que seas la mujer más feliz de esta tierra», me decía dejándome su mejor herencia. Mi abuelo había adorado a su mujer y sufrió mucho con su muerte. Ya estaba enfermo cuando la enterró, pero desde aquel día se había enfermado también del alma, me contaba. «Ay mi Prudencia», suspiraba. En el agujero del cementerio había dejado un trozo de su corazón, para que acompañara a la abuela y la aliviara de la soledad de aquel retiro frío. Por eso, desde aquel día, se notaba un pinchazo en el pecho, y le daban unos hipidos secos, de vez en cuando. Eran los avisos del otro pedazo, que quería completarse en la eternidad. Todas esas cosas me contaba".

domingo, 23 de julio de 2017

La pulsera


Este cuento pertenece al libro Cuentos para entender el mundo 2 de Eloy Moreno

LA PULSERA
Un joyero venía observando ya durante un tiempo cómo una niña se detenía delante del escaparate de su establecimiento y se quedaba mirando una bonita pulsera de oro.
 
Así pasaron varias semanas hasta que, un día, la niña se decidió a entrar:
-¡Hola! -dijo la pequeña.
-¡Hola! -contestó educadamente el joyero-. ¿En qué puedo ayudarte?
-¿Me puede usted enseñar esa pulsera que hay en el escaparate, la dorada?
-Claro que sí -le respondió.
 
La niña la cogió y comenzaron a temblarle las manos mientras la acariciaba con sus dedos. En ese momento el joyero pudo ver cómo unas lágrimas de emoción brotaban de sus ojos.
-Es que me gustaría regalársela a mi madre, pues hoy es su cumpleaños y me está ayudando mucho en mis estudios. Se pasa el día trabajando, y cuando llega cansada por la tarde se queda conmigo haciendo los deberes hasta que consigo entenderlos.
-Sí, seguro que le encantará, es preciosa -le contestó el joyero.
-¿Cuánto vale? -preguntó la niña.
-¿Cuánto tienes? -le respondió el hombre.
 
La niña sacó una pequeña bolsa repleta de monedas y las dejó sobre el mostrador.
-Es que he estado ahorrando durante muchos meses.
 
-Bien, veamos qué hay por aquí... -contestó el joyero mientras contaba el dinero- a ver... ¿no tienes nada más, pequeña?
-Bueno, sí, espere... -dijo mientras metía sus manos en los bolsillos y continuaba sacando varias monedas más, un pequeño billete arrugado, un anillo de plástico, un coletero rosa y dos caramelos de fresa.
-A ver... creo que sí, creo que con esto será suficiente -le respondió el joyero mientras recogía todo lo que la niña había dejado en el mostrador- ¿Quieres que te la envuelva para regalo?
-¡Sí, sí! -exclamó la niña ilusionada.
Tras unos minutos, el joyero le dio el paquete y la pequeña se llevó la joya.
 
A la mañana siguiente, la madre de la niña se presentó en el establecimiento con la pulsera en su estuche.
-Hola -saludó nada más entrar.
-Hola -le saludó también el joyero-, ¿en qué puedo ayudarle?
-Verá, es que ayer por la tarde, mi hija me regaló esta pulsera para mi cumpleaños y me dijo que la había comprado aquí.
-Sí, así es -contestó el joyero mientras la observaba-, yo mismo se la vendí.
-Pero... pero creo que debe haber un error porque... esta pulsera es de oro, ¿verdad?
-Sí, por supuesto, aquí solo vendemos productos de primera calidad.
-Entonces no lo entiendo, mi hija jamás podría pagar una joya así, no tiene tanto dinero, ¿cuánto le ha costado?
-Verá -le contestó seriamente el joyero-, en este establecimiento tenemos por costumbre mantener la confidencialidad de nuestros clientes, así que, sintiéndolo mucho, no puedo darle esa información.
-Pero... -protestó la madre.
-Lo que sí puedo decirle es que su hija pagó por esta pulsera el precio más alto que puede pagar una persona.
-¿Qué quiere decir? -contestó la madre preocupada.
-Su hija me dio todo lo que tenía.

miércoles, 19 de julio de 2017

Cosas de chicos

¿Qué ocurre si comentamos situaciones cotidianas que vive la mujer, pero dichas por hombres? ¡Pues que mucha gente se da cuenta de ciertas cosas y abren los ojos! 

Buenísimo, divertido y muy recomendable corto.

miércoles, 12 de julio de 2017

"El librero" R.Dahl



Roald Dahl
"El librero"
Ed. Nórdica


En Londres, el librero William Buggage y su ayudante la señorita Tottle, se dedican a estafar a viudas de hombres importantes enviándoles facturas falsas de supuestas compras de cualquier género de literatura que habrían realizado sus esposos recientemente fallecidos. Las viudas las pagan cuanto antes para quitarse ese problema de encima. El final, como siempre en Dalh es sorprendente e inesperado.
Su lectura es entretenida, disfrutas de la escritura del autor y se lee en un rato ya que es una novela corta o un cuento pues no llega a las cien páginas. Es una cuidada edición y con bonitas ilustraciones.
A Roald Dahl se le ha considerado un autor de literatura infantil aunque tiene obras para adultos como esta y otras y siempre destaca por una excelente  calidad literaria. Creo que leeré otros de los libros para adultos que han editado recientemente para celebrar los cien años del nacimiento del autor en  el pasado año 2016.
Durante muchos años he leído con mis alumnos "Las Brujas", "Matilda" y "Charly y la fábrica de chocolate". Creo que he disfrutado leyéndolos tanto como los niños porque sus personajes protagonistas son niños muy inteligentes que desafían o superan a los adultos.